Ley CTI

El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) presenta el anteproyecto de la Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación para la consulta especializada, previa a la aprobación por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

El documento que se propone es el resultado de un proceso de construcción participativa a lo largo del país, a partir del análisis crítico y enriquecedor de sus títulos y capítulos que contienen las bases y principios del sistema de ciencia, tecnología e innovación en Cuba, el potencial humano, los instrumentos de la política de ciencia, tecnología e innovación, la gestión gubernamental de la tecnología y la innovación, el financiamiento de la ciencia, la tecnología y la innovación, los sistemas territoriales de ciencia, tecnología e innovación, y por último y no menos importante, el componente de evaluación, seguimiento y responsabilidades.

Como indica el anteproyecto, la Ley tiene como objeto ordenar, promover y regular los procesos y actividades vinculadas a la Ciencia, Tecnología e Innovación. Estos procesos y actividades abarcan la producción, difusión y utilización del conocimiento, lo que comprende la investigación y desarrollo, en lo adelante I+D, la innovación, transferencia de tecnologías, creación de nuevos productos y servicios científicos y tecnológicos, la educación científica y tecnológica, general y especializada, los procesos de aprendizaje vinculados a actividades productivas, el asesoramiento científico, la evaluación de impacto de las actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación y las actividades de interfaz.

Como planteó en uno de los encuentros para debatir e intercambiar sobre el texto Agustín Lage Dávila, asesor del Grupo BioCubaFarma, la ley tiene que ser innovadora, capaz de conducir una discontinuidad positiva, porque si fuese “más de lo mismo”; es decir limitada a un perfeccionamiento de lo que se ha hecho hasta ahora, aunque sea perfeccionamiento, no estaría a la altura de lo que el país necesita en este momento.

La consulta debe contribuir a enriquecer el texto y los criterios que se reciban serán valorados para posibles modificaciones, adicionales, eliminaciones, de manera que tributen a la mejor Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación posible para Cuba.

De antemano, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente agradece los aportes que puedan hacer las personas y colectivos para contribuir a la deseada Ley.

Las propuestas deberán completarse en el modelo que se adjunta. Los modelos deben enviarse al correo: anteproyectoleyciencia@citma.gob.cu.

 

Descargar el anteproyecto Anteproy-LEY-CTI-9-octubre-2025-1

 

2 comentarios en «Abre el Citma consulta sobre Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación»
  1. La Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación propuesta por el Citma representa un avance necesario, pero aún limitado, para el desarrollo real de Cuba. Aunque reconoce principios como la ciencia abierta y el acceso al conocimiento, mantiene una estructura excesivamente centralizada que excluye a los innovadores independientes y frena la participación ciudadana. Para que esta ley sea verdaderamente transformadora, debe abrir espacio a los informáticos naturales, reducir el control institucional, y enfrentar el monopolio de ETECSA como obstáculo estructural. Solo así podrá liberar el potencial creativo que ya existe en el país y convertir la innovación en una herramienta de soberanía y progreso.

  2. Me tomo un momento para leer y pensar, veo este post, busco el anteproyecto y saco algunas conclusiones punto a punto, ahí voy a opinar desde el respeto ciudadano y como integrante de la sociedad cubana.
    Propuesta crítica para enriquecer el Anteproyecto de Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación
    Agradezco la oportunidad de participar en esta consulta especializada. Este anteproyecto representa una intención valiosa de ordenar y promover el desarrollo científico y tecnológico del país. Sin embargo, para que sea verdaderamente transformador, debe enfrentar con honestidad las barreras estructurales que hoy limitan la innovación en Cuba, especialmente para quienes no están dentro de las instituciones estatales.
    1. Reconocer a los innovadores e informáticos independientes
    El sistema cubano cuenta con una comunidad creciente de innovadores e informáticos independientes que, desde sus hogares y redes informales, han creado soluciones reales en conectividad, comercio digital, automatización y educación. Muchos han dejado de innovar por falta de recursos, visibilidad y canales legales para validar sus ideas. La ley debe reconocerlos como actores legítimos del sistema, con acceso a herramientas, espacios y mecanismos de apoyo.
    Propuesta: Incluir explícitamente a los innovadores independientes como parte del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, y permitir la creación de una Sociedad Cubana de Innovadores Independientes, con personalidad jurídica, capacidad de presentar proyectos y participar en espacios de decisión.
    2. Enfrentar el monopolio tecnológico de ETECSA
    Aunque el anteproyecto menciona la conectividad como un objetivo, no aborda el monopolio de ETECSA como un obstáculo estructural. Sus planes tarifarios, especialmente tras el llamado “tarifazo” de este año, no han arrojado resultados que impulsen la innovación. El acceso limitado, costoso y controlado a internet impide que miles de cubanos puedan ejercer su derecho a innovar.
    Propuesta: La ley debe enfrentar este monopolio con propuestas concretas, como:
    Promover que instituciones estatales con infraestructura tecnológica apoyen directamente a los innovadores.
    Convertir los Joven Club de Computación en espacios plenos de herramientas, donde los informáticos independientes puedan presentar sus proyectos, acceder a recursos y colaborar.
    Establecer plataformas de foro e intercambio abierto, donde participen tanto actores estatales como no estatales, sin filtros políticos ni jerárquicos.
    3. Separar la innovación de la política
    La innovación no debe mezclarse con la política, porque si lo hace, se convierte en un arma de exclusión. Muchos jóvenes con talento no son reconocidos por el sistema porque no están “en las filas” o no fueron elegidos por sus jefes. La ley debe garantizar que el mérito, la creatividad y el impacto social sean los criterios de reconocimiento, no la afiliación institucional.
    Propuesta: Establecer mecanismos de participación directa para ciudadanos, colectivos y comunidades tecnológicas, que puedan proponer, validar y ejecutar proyectos sin depender exclusivamente de entidades estatales o estructuras políticas.
    4. Revitalizar los servicios públicos como canales tecnológicos
    Los servicios públicos en Cuba —salud, transporte, comercio, educación, justicia— carecen de atención tecnológica. La ley debe convertir cada uno de estos sectores en canales de desarrollo, donde se apliquen soluciones digitales, se integren sistemas automatizados y se promueva la eficiencia desde la base.
    Propuesta: Incluir un capítulo específico sobre la transformación digital de los servicios públicos, con incentivos para proyectos que modernicen procesos, mejoren la atención ciudadana y generen impacto directo en la calidad de vida.
    5. Dar confianza, no control
    El exceso de control institucional limita la creatividad. La innovación no es una guerra, es un camino al desarrollo. La ley debe interferir menos y confiar más, permitiendo que los actores del sistema —estatales y no estatales— experimenten, colaboren y se equivoquen sin miedo.
    Propuesta: Establecer principios de autonomía operativa, libertad de experimentación y descentralización, especialmente para proyectos que surgen desde el sector privado, cooperativo o comunitario.
    6. Inspirarse en modelos exitosos sin copiar estructuras
    Estonia, un país pequeño y con recursos limitados, enfrentó crisis de toda índole. Apostó por la tecnología como herramienta de desarrollo, y hoy es uno de los países más avanzados del mundo en gobierno digital, educación informática y servicios automatizados. No fue inmediato: tomó años, pero fue posible porque se dio confianza, se abrió el sistema y se apostó por el talento.
    Comparación: Cuba también enfrenta crisis, pero tiene talento, creatividad y voluntad. Si esta ley se convierte en una herramienta de apertura, no de control, puede ser el punto de partida para un modelo cubano de desarrollo tecnológico, soberano y participativo.
    Conclusión
    Esta ley tiene el potencial de ser una herramienta de soberanía, desarrollo y justicia tecnológica. Pero para lograrlo, debe reconocer a quienes ya están innovando sin permiso, sin recursos y sin respaldo. Debe abrir espacio a los que han sido invisibles, y devolver esperanza a los que han dejado de crear por falta de condiciones.
    Con respeto, pero con urgencia, propongo que esta ley no solo regule, sino que libere. Que no solo planifique, sino que confíe. Que no solo convoque a los de siempre, sino que integre a los que ya están transformando el país desde abajo.

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