comunicador dirrectivos

En más de una ocasión hemos escuchado a un comunicador institucional quejarse de que los directivos de su organización «no le prestan atención», que «no saben nada de comunicación» o que «le asignan tareas que no tienen nada que ver con ninguna de las disciplinas de la Comunicación Social», pero ¿es realmente así?

Ante todo, habría que preguntarse si ese comunicador está allí porque hay una plaza en la plantilla que exige ser cubierta o porque el Consejo de Dirección entiende la necesidad de gestionar profesionalmente la comunicación. Conviene entonces analizar a fondo eso de que «no saben nada de comunicación», y trabajar sobre ello.

Los directivos sí saben qué es la comunicación: reconocen la necesidad de posicionar su marca y de promover sus productos y servicios mediante herramientas de marketing, entre las que se encuentra precisamente la comunicación. Lo que quizás desconocen son las funciones del comunicador institucional, bien definidas en la Ley 162/2023 “De Comunicación Social” —la primera norma cubana que regula el Sistema de Comunicación Social y establece los principios de organización y funcionamiento en los ámbitos organizacional, mediático y comunitario—, o sus capacidades para gestionar estratégicamente la comunicación.

Se impone, pues, hacer gala de nuestros conocimientos y demostrar lo que podemos y sabemos hacer.

El primer paso es realizar un diagnóstico de comunicación interna, con instrumentos que permitan identificar necesidades de información y medir cuánto conocen los diferentes públicos que conviven en la organización sobre la gestión de la comunicación. Para lo cual también es necesario elaborar un mapa de públicos.

Puede ser muy sencillo al principio, precisamente para demostrar —con los hallazgos de la investigación—, la necesidad de aprender, de entender y de confiar para delegar. Porque, en primer lugar, debemos reconocer que tanto la divulgación como la gestión de marketing (cuando el objetivo es vender productos y servicios) se han realizado en la organización de manera empírica.

Si no hemos logrado que nos permitan hacer nuestro trabajo, hemos fallado como comunicadores: primero, entre comunicadores y directivos; o, lo que es peor aún, entre comunicadores y el resto de los trabajadores.

¿Te ha pasado algo similar en tu organización? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

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