La segunda jornada de los Talleres Científicos 2022 “Ciencia e innovación al servicio de la economía y la sociedad”, organizados por la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) para celebrar el 43 aniversario de su fundación, se desarrolló de manera muy dinámica, fructífera y con amplia y heterogénea asistencia de profesionales de múltiples sectores de Cuba y otros países de la región.

El segundo día los temas de los talleres versaron sobre inclusión financiera y soberanía monetaria, se debatió acerca de los retos, desafíos, restricciones y soluciones la dolarización en los noventa, la recuperación de la soberanía monetaria y la redolarización y sus consecuencias.

Se produjeron intercambios entre expertos, panelistas y participantes acerca de la sostenibilidad económica de la transformación social en las comunidades en situación de vulnerabilidad, que incluyeron análisis sobre el empleo como alternativa de generación de capacidades para mitigar sus efectos, y la contribución de los nuevos actores de la economía y la empresa estatal.

El taller acerca de los estudios contables en Cuba y el papel de la profesión contable en la economía del país, que igualmente despertó gran expectativa e interés en los asistentes, expuso un muy interesante recorrido por los 95 años de la contabilidad en Cuba y resaltó la relevancia de la contabilidad como herramienta efectiva para la dirección y el control empresarial.

En este espacio de encuentros, conversamos con uno de los panelistas, el Doctor en Ciencias Carlos Lage Codorniú, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana y consultor de la CEPAL, quien nos expuso sus consideraciones acerca de las problemáticas de la situación económica actual en Cuba.

“La economía cubana sufre múltiples contratiempos asociados a la pandemia de la COVID-19, ahora a la guerra en Ucrania y al incremento de las sanciones norteamericanas, que llegaron en un momento en que la economía ya tenía cierta desestabilidad por acumulación de desequilibrios estructurales y también porque no se hicieron con toda la celeridad que se requería determinadas transformaciones. De hecho, el ordenamiento monetario era algo que se deseaba, pero llegó en un momento demasiado adverso y ahora mismo, probablemente el principal cuello de botella para arribar a más transformaciones necesarias es el tema de inestabilidad macroeconómica: la inflación y la depreciación del peso cubano en el mercado informal de divisas, generan un marco de actuación en el que es muy difícil avanzar en todo lo demás”, consideró.

Sin embargo, el Profesor estima que “…el país tiene muchos frentes en los que abrirse, porque también está pendiente acelerar el proceso de actualización del modelo económico cubano, tratar de incrementar los ingresos de divisas, pero pareciera que todo podría avanzar más rápido si hay una visión integral de cómo resolver los problemas de esta inestabilidad macroeconómica, dígase reducir la inflación, que ha alcanzado niveles que no se veían en los últimos 25 años, desde los 90 probablemente; y no solo estabilizar el tipo de cambio, sino también rescatar la gestión del tipo de cambio desde el punto de vista del sistema financiero, porque ahora prácticamente la gestión de la compra y venta de divisas se hace en el mercado informal, que eso también le ha arrebatado al Estado un instrumento y a las instituciones financieras una capacidad para gestionar la compra y venta de divisas dentro de instituciones formalizadas”.

Lage Codorniú aprecia, en el orden de buscar soluciones, que “habría que estabilizar los déficits fiscales, que han sido muy elevados en los últimos años; los problemas de gestión y de sostenibilidad de la deuda pública, los problemas de exceso de dinero en circulación, porque la crisis actual y la inflación no sólo tienen que ver con la escasez —que estamos muy limitados por problemas productivos y de crisis internacionales—, sino también porque hay exceso de liquidez en circulación, tanto por los déficits fiscales, como por los incrementos de salarios que se han hecho en los últimos años, sin respaldo productivo”.

Al respecto, apuntó “Por supuesto que todo el mundo quiere que los salarios crezcan, pero lo importante es que crezca el poder adquisitivo de los salarios, no el salario en términos nominales. El problema es que cuando se inyecta salario sin respaldo productivo puede tener un efecto a muy corto plazo, porque tienes ingresos nominales hoy, mañana tienes inflación y se pierde el peso en los ingresos nominales”.

“Y por supuesto —destacó— hay que atacar el problema de los costos, el ritmo de la dolarización en la economía, que es algo que está hoy lacerando, no solo el poder adquisitivo y el acceso de muchas personas, sino también que genera una presión de costo de incremento de los precios; porque si los negocios privados y las personas tienen que acceder a bienes fundamentales en dólares, y para eso tienen que acceder al mercado informal de divisas, donde el tipo de cambio se ha disparado, objetivamente eso es una presión de costo”.

En su opinión, “Hace falta una visión clara y sólida de gobierno, ir más allá en cuanto a soluciones para la inflación, de manera que haya capacidad de influir en las expectativas de la gente, que eso también ayuda a extender las dinámicas de los precios”.

“Por lo tanto, yo te diría que hay muchos frentes abiertos, la economía hoy tiene muchos retos, estamos en momentos muy difíciles, hay dos retos muy claros que están asociados a acelerar la actualización del modelo y a incrementar los ingresos en divisas en el país, por las vías que fueran y las fuentes de financiamiento; pero hay uno de corto plazo que es clave, que es tratar de hacer un programa integral y amplio de combate a la inflación, que no se dedique únicamente a esperar porque la producción resuelva, eso no es una solución, hay que atacar los problemas fiscales, los de sostenibilidad del déficit, los problemas de exceso de liquidez en circulación, hay que revisar todas las presiones de costos y hay que atacar todas las presiones también de expectativas, hay que dar certidumbre sobre lo que el Estado puede hacer y sobre qué medida se puede tomar en el corto plazo para su solución”.

Acerca de la existencia de soluciones, aseveró “Soluciones siempre hay, y siempre son posibles, hay que estar claros de todas maneras que en el contexto en que estamos, con una crisis muy aguda no hay soluciones óptimas, no hay “varitas mágicas” y eso significa que muchas soluciones implican sacrificios, por ejemplo, para eliminar la inflación son necesarios recursos y a lo mejor esos recursos hay que quitarlos de otras cosas, y hay que renunciar a inversiones que el país está haciendo en otras cosas y hay que pararlas o no darles tanto impulso y dedicarlo a cuestiones que son más prioritarias; no es una solución mágica, implica sacrificios, pero es lo que se hace en las crisis”.

“Habría que ver —abundó—cómo se hacen los sacrificios en función de que sean tratando de resolver lo que debiera ser la prioridad, o sea, la inflación, la estabilización macroeconómica y tratar de que el impacto sea lo menor posible en la población, que ha sufrido el impacto de los últimos años”.

Sobre la voluntad del Gobierno de escuchar la voz de los economistas, el especialista explicó que se han abierto muchos espacios de diálogo en los últimos tiempos, y que, efectivamente, hay muchos lugares donde se está discutiendo, lo cual es un paso relevante, pero lo más importante es tratar de que el diálogo se convierta en acciones concretas y a corto plazo”.

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