Che tuvo varias importantes responsabilidades en la dirección de la Revolución que le exigieron nuevas competencias para las que se preparó, y que forjaron su pensamiento económico:

  • El 7 de octubre de 1959 fue designado Jefe del Dpto. del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA).
  • El 26 de noviembre de 1959 fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba.
  • El 23 de febrero de 1961 fue nombrado Ministro de Industrias hasta 1965.

En el Ministerio de Industrias es donde permanece la mayor parte del tiempo y la envergadura de sus responsabilidades le obligan a estudiar Economía, Filosofía, Contabilidad, Estadísticas y Programación Lineal.

Che decía que sin conocer “El Capital” no se podía ser un economista en todo el sentido de la palabra y se dedicó durante varios años a su estudio con el profesor soviético Anastasio Mancilla.

Fue de los primeros en plantear la necesidad de una Escuela de Economía, no solo como institución sino como escuela de pensamiento; y fueron varias las categorías económicas aplicables a la construcción del socialismo analizadas por él.

Latinoamérica y el subdesarrollo en el pensamiento del Che

A pesar de que los productos latinoamericanos dependen de una gran producción manufacturera de alto valor agregado, a los países de la región se les hace difícil colocarlos en el mercado internacional.

Paradójicamente, los países subdesarrollados representan aproximadamente el 85 % de la población mundial, y producen menos del 25 % del producto global.

Existen una serie de características estructurales esenciales que tipifican la homogeneidad de los países latinoamericanos subdesarrollados:

  • El peso fundamental de la economía de la población económicamente activa está en la agricultura;
  • Son economías abiertas basadas en la exportación de un grupo reducido de productos, generalmente primarios, que constituyen la fuente primordial del ingreso del país y existe un bajo nivel de vida de la población, acompañado de elevados niveles de desempleo, analfabetismo, malnutrición y otros males sociales.

Aunque no podemos apartarnos en el análisis del hecho de que los países latinoamericanos son heterogéneos y homogéneos a la vez, conviene valorarlos en su conjunto. Esto implica reconocer sus trayectorias y modelos de desarrollo aplicados. Si alguien dio una visión de lo que era el subdesarrollo fue el comandante Ernesto Guevara, quien empleando una original analogía señaló:

“Un enano de cabeza enorme y tórax henchido es subdesarrollado en cuanto a que sus débiles piernas o sus cortos brazos no articulan con el resto de su anatomía; es el producto de un fenómeno teratológico que ha distorsionado su desarrollo. Eso es que lo que en realidad somos nosotros, los suavemente llamados subdesarrollados, en verdad países coloniales, semicoloniales y dependientes.” 1

De estas palabras se deriva que el Che no vinculó la existencia del subdesarrollo a ningún fatalismo geográfico, sociológico, ni psicológico; mucho menos lo redujo a una cuestión de pocos ingresos. Lo asoció a distorsiones en la economía y la sociedad de un determinado país ocurridas a lo largo de un proceso histórico marcado por el colonialismo y el imperialismo que bloquearon el camino de la industrialización, y con ella, fueron alteradas sus condiciones y formas de desarrollo futuro.

“El subdesarrollado, o el desarrollo distorsionado, conlleva peligrosas especializaciones en materias primas que mantienen en la amenaza del hambre a todos nuestros pueblos. Nosotros, los subdesarrollados, somos también los del monocultivo, los del monoproducto, los del monomercado. Un producto único cuya incierta venta depende de un mercado único que impone y fija condiciones”

Por tanto, su surgimiento está asociado al colonialismo primero y al neocolonialismo después. Se caracteriza por la dependencia estructural que define sus rasgos y la dinámica de su movimiento. El subdesarrollo, como parte del sistema global capitalista, atomiza las sociedades, las fragmenta y las hace muy vulnerables.

Las clases dominantes internas mantienen y definen sus estrechos vínculos con el capitalismo y no están interesadas en eliminar el statu quo que les garantiza su posición.

En Cuba, tenemos la ventaja de que el Gobierno Revolucionario tiene la voluntad política y, desde el poder, se puede ir construyendo y saliendo poco a poco de las deformaciones estructurales que padecemos desde hace siglos y que, desde luego, no se pueden resolver en pocos años.

El subdesarrollo y el desarrollo hay que verlos desde el punto de vista multidimensional, pues no basta tener en cuenta la dimensión económica, sino que las dimensiones sociales, culturales, políticas y medioambientales, entre otras, son de crucial importancia.

El origen y la consolidación del subdesarrollo están ligadas a la conformación del modo de producción capitalista y a su expansión mundial. Es un fenómeno interno y externo a la vez. La socialización capitalista de la producción avanza tanto hacia lo interno de cada nación, como hacia el exterior. A través de la transnacionalización, la socialización capitalista avanza hacia el exterior, proceso que, según su conveniencia, ha ido anexando de manera selectiva aquellos territorios, economías y sectores con menor grado de desarrollo, pero que garantizan la obtención de grandes sumas de ganancias al capital de los países centrales del sistema.

 

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