Tocar con la mano el cuerpo de 50 mipymes que referían cierres con pérdidas o sin operaciones ha develado casos de subdeclaración en ingresos.

Precios por las nubes, muchas veces sin o de espaldas a fichas de costo; cantidades enormes de dinero recirculando sin retornar al banco; evasiones y subdeclaraciones; desvío de recursos por falta de control… son apenas una parte de las llagas que laceran la piel y las entrañas de la economía.

Afirmar que Sancti Spíritus tiene totalmente resueltos los principales problemas que inciden sobre su economía, o que la perjudican, sería faltarles el respeto a sus especialistas, autoridades y población. Decir que el territorio «no le saca el pie a ese asunto» es ser tan justos como los elementos que al respecto tuvo en cuenta la máxima dirección del país para conceder la sede central de este 26 de Julio.

Saben muy bien los expertos que nada fácil resulta, en condiciones tan complejas como las actuales, que una provincia tenga superávit hoy, que dos de sus ocho municipios lo logren también (Sancti Spíritus y Trinidad, los mayores), mientras los seis restantes reducen su déficit presupuestario.

El siguiente dato es ilustrativo: de unos 400 millones estimados como déficit, el territorio exhibe alrededor de 340 de superávit.

Es bueno recordarles a quienes no acostumbran a meditar mucho acerca de esos temas, o no los conocen bien, que mientras más favorable se comporte ese indicador y mayores sean los aportes, mejor respaldo tendrán los gastos del sector presupuestado en esferas estratégicas y muy sensibles, como las de salud, educación, seguridad social, cultura…

Ello, como el cumplimiento de las ventas netas o la recuperación que han comenzado a delinear las utilidades, no cae del cielo, por gravedad, como la lluvia que por estos días beneficia a los embalses.

Según opina Yudiana Alfonso Álvarez, coordinadora de programas y objetivos en el Gobierno Provincial, en el empeño por fortalecer la economía espirituana sigue siendo vital el trabajo de la comisión económica que funciona a escala de provincia y de municipios, para ofrecerle permanente seguimiento al comportamiento de los indicadores fundamentales en el sector empresarial y en el no estatal, con énfasis en aquellas empresas y entidades que deterioran o perjudican al plan de la economía y al presupuesto.

Vean esto: una treintena de empresas espirituanas cerró con pérdidas el calendario 2022. En el curso del siguiente año, la cifra rondó las 17, bajó a 14 en diciembre, y hoy los registros reportan 13, concentradas fundamentalmente en la subordinación local. Es obvio que se ha avanzado. El meollo del asunto está en que no haya recaídas ni retrocesos.

VISTA HACE FE… Y DEDO EN LLAGA TAMBIÉN

Puede parecer una verdad de Perogrullo, pero a quien no mueve ni un dedo, difícilmente la vida le premie la mano.

Acerca de ello no dejan duda las acciones de control, fiscalización o enfrentamiento, realizadas o promovidas por el grupo de trabajo provincial, con participación de todo el que de una u otra manera tiene que ver con el asunto: Economía y Planificación, Finanzas y Precios, la onat, Trabajo, el Banco, la asociación de economistas, el Ministerio del Interior…

Por esa vía se han podido determinar evasiones fiscales y subdeclaraciones por un monto que supera los 30 millones de pesos. ¿Y será todo? Desde luego que no.

Tocar con la mano el cuerpo de 50 mipymes que referían cierres con pérdidas o sin operaciones ha develado casos de subdeclaración en ingresos.

Si no se actuara así, más de medio centenar de deudores regulados por la onat hubiera migrado hacia el exterior sin cumplir su deber con el fisco, situación que pudiera ocurrir con alrededor de un centenar más si los funcionarios se descuidan.

Por cierto, ese gardeo (normal, muy válido en cualquier economía del mundo) tiene su impacto en los ingresos del creciente sector no estatal, cuya recaudación, unos 340 millones de pesos hasta la fecha, pudiera superar, al cierre del semestre, el monto total de todo el año precedente.

Un detalle llama la atención: durante el último bienio, el 100 % de los contribuyentes, estatales y no, ha concurrido a ofrecer declaración jurada de impuestos sobre utilidades y de ingresos personales. Eso es expresión de la disciplina fiscal que no siempre ni en todas partes se ha logrado.

Lo peor que pudiera suceder es pensar que todo está resuelto o que se marcha con viento de popa y a toda vela.

Precios por las nubes, muchas veces sin o de espaldas a fichas de costo; cantidades enormes de dinero recirculando sin retornar al banco; evasiones y subdeclaraciones; desvío de recursos por falta de control… son apenas una parte de las llagas que laceran la piel y las entrañas de la economía –en toda Cuba–, a la vez que tornan cada vez más complicada la situación para miles de familias, en particular las que no renuncian a vivir honradamente de su trabajo. Hay, por tanto, campo por desbrozar y resembrar. (Texto y foto: Granma)

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