Revitalizar el comercio interior, con ofertas e insumos que permitan el desarrollo de esta esfera a través de negocios bajo la modalidad de inversión extranjera, es uno de los principales objetivos tras haberse modificado la política en dicho sector hace un par de meses. Son transformaciones que ya empiezan a dar resultados con la concreción de algunos de los proyectos líderes.

En tal sentido, uno de los más prometedores es el Gran Ferretero S.A., primera empresa mixta aprobada por el Ministerio del Comercio Interior (Mincin) y que debe comenzar sus operaciones en el primer trimestre de 2023.

La intención es concebir una gran ferretería para la venta de artículos de la más amplia nomenclatura, tanto doméstica como industrial y, además, materiales de construcción, explicó a Granma el director técnico del Grupo Comercializador de Productos Industriales y de Servicios, Raúl Delgado Rodríguez.

Esta asociación económica internacional, agregó, nace a partir del trabajo conjunto entre la sociedad mercantil 100 % cubana, Albus S.A., y un grupo ferretero de España, y permitirá comercializar los artículos, de forma mayorista y minorista, a los diferentes actores de la economía.

«Como parte de la estrategia de revitalizar nuestra industria, se ha concebido la integración de la producción nacional, en este caso, por ejemplo, con perfilería de aluminio, producción de cables y herrajes hidrosanitarios, en tanto, se han valorado otras ofertas que puedan proveer los diferentes actores económicos, incluyendo los no estatales».

Insertar cada uno de los proyectos en la industria nacional ha sido un interés manifiesto en todas las negociaciones –subrayó–, y la parte extranjera ha referido su conformidad con incorporar las producciones nacionales, pues también ello les reporta beneficios y abarata costos en la transportación de mercancías.

Delgado Rodríguez precisó que las instalaciones de Gran Ferretero se montarán en Fábrica 12, La Habana Vieja, y se encuentra en marcha el proceso inversionista para reacondicionar las naves.

Otro de los proyectos que verá la luz a inicios de 2023 es una nueva plataforma para la venta electrónica, gestionada por la empresa Faibus –una reciente asociación entre la compañía italiana Farmaventa y Albus S.A.–, que estará destinada a la comercialización online de alimentos, artículos de aseo y otra gama de productos, señaló el directivo.

Aclaró que todos estos negocios con inversión extranjera operarán, incluyendo las ventas, en moneda libremente convertible, hasta tanto se logre un equilibrio en el mercado interno de divisas en Cuba.

No obstante, a partir de los ingresos que se obtengan por la parte cubana con el funcionamiento de estos establecimientos, se podrá reaprovisionar el mercado interno en pesos cubanos, con mejores y mayores ofertas a la población, sostuvo.

INTERESES QUE PODRÍAN LLEGAR A BUEN PUERTO

Hasta hace unos meses, recordó el Director técnico del Grupo Comercializador de Productos Industriales y de Servicios, la política sectorial del Mincin respecto a la inversión extranjera tenía dos limitantes fundamentales: no concebía como forma de inversión extranjera empresas mixtas con capital 100 % extranjero, y estaba contemplado como una excepcionalidad los negocios con capital foráneo en el comercio minorista.

Con la flexibilización de las normas, estos dos aspectos cambiaron, pero siempre sobre la base de poner en el mercado cubano bienes de consumo intermedio, así como insumos y materias primas que permitan la reactivación de la industria nacional.

Destacó que, una vez aprobada la política, el Grupo –que es una organización superior de dirección empresarial–, ha atendido varias entidades extranjeras y  ha intercambiado con empresarios de diferentes países, entre ellos, Emiratos Árabes Unidos, Vietnam, Rusia, India, Italia, Uruguay, Argentina, Chile y México.

Como parte de la cartera de oportunidades, se presentan, además, otras ofertas de negocios en las modalidades de comercialización mayorista, minorista y mixta.

Delgado Rodríguez hizo referencia a la instalación y puesta en marcha de un centro de comercialización mayorista con una red de tiendas minoristas que permita el suministro estable de tejidos, mercería, accesorios, para la satisfacción de las demandas de la población y de los clientes mayoristas que los utilizan para el desarrollo de sus producciones.

Asimismo, se encuentra el fomento de un centro de almacenamiento y distribución de productos alimenticios que requieran conservación o congelación, con una logística adecuada a las características de cada uno de ellos, sin interrupción de la cadena de frío, agregó.

La concertación de estos proyectos dotaría al comercio mayorista y minorista, sin duda alguna, de mayores posibilidades para enfrentar los déficits que sufre hoy la balanza oferta-demanda, sobre todo, en el complejo escenario económico que vive el país actualmente.

No obstante, si resulta significativo acelerar con la inversión extranjera la recuperación del comercio interior, también lo es fortalecer la industria, y con ello, potenciar las ventas en moneda nacional. Los primeros y más importantes pendientes apuntan en esa dirección.

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