Con ciencia se debe crear conciencia de la complejidad que enfrenta el socialismo cubano hoy, y convertir las crisis en oportunidades salvadoras. Ese fue el espíritu revolucionario que trasuntaron durante dos días los debates del Seminario Anual del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) de la Universidad de La Habana.

Expertos de esa institución y de otros centros de investigación de las ciencias sociales, de entre lo más ilustrado y florido de la academia, respondieron con agudeza a la convocatoria hecha por el CEEC: un análisis profundo de la brecha entre la conceptualización del modelo económico y social de desarrollo socialista al que Cuba aspira y su implementación, con las políticas públicas ante la crisis económica y social actual, en medio de tantas condiciones adversas, exógenas e internas.

Desde esa perspectiva se aterrizó en la necesidad de que la mirada de las políticas públicas ante las crisis, concentradas generalmente en los macro procesos, se centre también en el importante universo de la micro escala: el mundo de vida y de las interacciones cotidianas, en un contexto de reestratificación y precariedad crecientes, en el cual emergen segmentos de pobreza.

En tal sentido, abordaron el estratégico tema del desarrollo, una asignatura pendiente de aprobar y vencer; la planificación y el mercado como un dueto controversial difícil de armonizar; la política monetaria entre el paradigma y la terca realidad; las políticas sociales entre la conceptualización y los descensos de su alcance en la práctica; la alimentación entre las urgencias insoslayables y las insuficiencias reales; y la autonomía municipal y gobernanza multinivel como desafíos para el desarrollo.

También se siguió el trazo aún inacabado de la empresa estatal en un laberinto del cual no ha podido emerger; y se preguntó con mucho sustento si los actores económicos no estatales transitan plenamente y con todas las atribuciones por la senda señalada en la conceptualización.

En materia crediticia, se enfatizó en que la práctica real no se corresponde con la política trazada ni con la conceptualización. Sin obviar el recrudecimiento del bloqueo estadounidense como factor perturbador, se abordó el serio desafío que representa para Cuba el marcado deterioro en su evolución económica en este último decenio, y el retroceso dramático en el nivel y calidad de su inserción internacional. Se fundamentaron los serios retos demográficos de la Cuba actual y futura, y los preocupantes desafíos para la sostenibilidad de pensiones en una sociedad con tan vertiginoso proceso de envejecimiento.

Los estudiosos reconocieron los avances de las políticas económicas en una Cuba que ya no es ni siquiera la de una década atrás, y al mismo tiempo vindicaron la necesidad de superar diseños y mecanismos ortodoxos ya desgastados y de asumir riesgos insoslayables, porque el más grave peligro para el socialismo sería eludirlos.

En todas las ponencias y exposiciones presentadas, por muy fuertes y crudos que fueran sus diagnósticos, iban acompañadas de ese espíritu proactivo de convertir las crisis en oportunidades, con propuestas de soluciones y fortalezas subyacentes por explotar aún más.

Las ciencias económicas, las políticas y las tomas de decisiones han vivido relaciones zigzagueantes, no siempre armónicas. Precisamente el papel que viene acrecentándose en el sustento científico de la gobernanza, ha abierto más las puertas a la academia. Muchos de los presentes en el taller integran consejos técnicos asesores de instituciones al más alto nivel y han participado en grupos temporales de trabajo orientados a solucionar problemáticas acuciantes. Reconocen, por encima de las insatisfacciones, que ese vínculo academia-decisiones se ha ensanchado y debe profundizarse más en el futuro.

No es fortuito que estuviera en las sesiones la viceministra de Economía y Planificación, Johanna Odriozola Guitart, siguiendo muy de cerca y con mucho interés las reflexiones tan audaces y apegadas a la realidad que allí afloraron. Esos deben ser el consenso y la concertación de todos los días.

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