En el marco del proceso de globalización que caracteriza la economía mundial, la competencia entre las mayores potencias económicas se acrecienta. La dominación de las nuevas tecnologías ha pasado a ser factor clave para el desempeño de las sociedades y la economía en el futuro.

La transición tecnológica acrecienta la globalización de los mercados, la internacionalización de la producción y la competencia, provocando importantes transformaciones en las diferentes esferas de la sociedad.

La globalización y el cambio tecnológico están modelando el orden económico internacional.

La actual revolución microelectrónica que constituye el centro de todas estas transformaciones, provoca en las grandes mayorías de las poblaciones una especie de deslumbramiento y una fe sin límites en la posibilidad del desarrollo ilimitado de la ciencia y la tecnología, dentro de una economía de mercado capitalista.

Sin embargo, a partir de los más recientes cambios surgen una serie de interrogantes: ¿Qué fuerzas impulsan la dinámica de las innovaciones en el capitalismo? ¿Qué relación existe entre el cambio tecnológico y el proceso de valorización del capital?

Intentar desentrañar la lógica del cambio tecnológico en el capitalismo nos aproxima a las interpretaciones que las diferentes escuelas del pensamiento económico han realizado en torno a la relación innovación-competencia-bienestar, dentro de una economía de mercado.

El acercamiento a estas doctrinas económicas nos permitirá descubrir el carácter fetichista de la tecnología y el capital y desmitificar los contenidos del discurso oficial, que proclama frases como “la competencia es indispensable para el progreso”, “el beneficio es un requisito para el desarrollo de nuevas tecnologías”, “el cambio tecnológico impulsa la competitividad y el bienestar del país”.

En primer lugar, conviene caracterizar la nueva ola de cambio tecnológico como dominada por las tecnologías de la información, ya que esta posee rasgos económicos muy concretos:

1.- Son innovaciones de tipo genérico, grupos de innovaciones (informática, electrónica, telecomunicaciones) con un campo de aplicación muy amplio. Ello se ve favorecido por varios rasgos de este nuevo sistema tecnológico, como son los siguientes:

  • Abaratamientos de los costos de manipulación de la información que favorece su introducción en todas aquellas actividades que en su funcionamiento requieren procesar grandes cantidades de datos, especialmente los servicios.
  • Posibilidades de integrar y controlar las actividades industriales y de servicios en sistemas conjuntos, que facilita la programación y control de la producción en función de la situación del mercado.
  • Difusión, por vía de la inversión intangible (I+D, software, formación de recursos humanos, organización) más que por las inversiones tradicionales.
  • Acortamientos del ciclo I+D del plazo en que el invento se convierte en una innovación comercial.

2.- La introducción de las tecnologías de la información genera desequilibrios económicos y socio-institucionales que hacen necesario un proceso de adaptación. Ello se refleja en:

  • Calificaciones que quedan obsoletas y han de ser sustituidas por otras nuevas.
  • Inadecuación de las formas organizativas y la estrategia de gestión de las empresas.
  • Necesidad de modificar la estrategia de inversión para hacer más énfasis en los intangibles (I+D, calificaciones, reorganización del trabajo y la producción).

3.- El elemento que más ha contribuido a la difusión de las tecnologías de la información ha sido la reducción del precio de los circuitos integrados. El abaratamiento de los elementos básicos de las tecnologías de la información (microchip con capacidades de memoria enormes) favorece que sean más abundantes las innovaciones de proceso que las de producto. Los robots y máquinas de control numérico, los sistemas CAD/CAM y de fabricación flexible, orientados a ahorrar costos y mejorar productividad y calidad se han extendido en diferentes sectores.

Japón, como uno de los países líderes económicos en el mundo, también ha ubicado al desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones como una de las estrategias principales para dejar atrás la crisis económica y financiera que padece la humanidad hace muchos años.

El primer ministro japonés ha planteado que “la era de la globalización no radica en la fuerza laboral que la población activa, sino en los conocimientos y la sabiduría” y que debe realizarse la transición de una economía industrial a otra del conocimiento, que garantice la seguridad nacional y regional, así como la superación del persistente estancamiento económico que sufre la economía japonesa.

Pero ¿pueden las potencialidades de las nuevas tecnologías desplegarse en toda su intensidad en los marcos de una economía de mercado capitalista?

Dr. Ernesché Rodríguez Asien. Director del Observatorio Iberoamericano de la Economía y Sociedad de Japón. Honorary Dean of Economics and International Development Studies

 

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