En la década del 70, con el incremento de los precios del petróleo, la crisis del sistema Monetario de Bretón Woods, fenómenos nunca antes vistos en las economías capitalistas, como la estanflación, elevados niveles de desempleo, etc., mostraron el agotamiento del llamado Estado Benefactor y estimularon el auge de las ideas conservadoras y neoliberales.

El sistema capitalista, viendo afectados sus niveles de apropiación de ganancia bajo el paradigma fondista, transforma su base técnico material con el paradigma microelectrónica y su modelo de organización basado en la producción flexible. Esto ha provocado un nivel superior de internacionalización de las relaciones capitalistas de producción y en particular, la globalización del proyecto neoliberal.

A su vez, la transición de la internacionalización a la globalización ha sido acompañada de una aceleración del proceso de concentración a escala mundial, que se traduce en el predominio del oligopolio mundial como forma dominante en un número creciente de industrias. Los siguientes datos indican que en servicios de computación de las 8 mayores empresas del mundo poseían ya en 1988 el 54,4% del mercado mundial, en los servicios de consultoría en gestión estratégica, en 1989 las 15 mayores empresas representaban 805 de este mercado y en advertising las 16 mayores empresas en el año 1989 respondían por 60,7% de las ventas del rubro en el mundo.

Es bastante conocido el caso de Bill Gates, presidente de Microsoft, industria de 40 mil millones de dólares en ingresos anuales, se tuvo que  enfrentar a un proceso judicial en su contra por prácticas monopólicas. Para eliminar competidores lanzó al mercado el Window 98, que es en sí mismo un navegador (desde cualquiera de sus ventanas se puede saltar a Internet) y de esta forma eliminar a su principal competidor, Netscape.

El presidente de Microsoft ha escrito bastante sobre la autopista de la información y la libertad de circulación en esta. Al mismo tiempo, se ha ocupado de acumular los derechos electrónicos de enormes cantidades de materiales, sobre todo con su adquisición de los archivos Bettman, unas 16 millones de imágenes. De esta manera, controla con ansias para acceder a “mayor influencia estratégica”.

El creciente grado de concentración y centralización de la producción y el capital que se está produciendo en la actualidad hacen que el conflicto entre tecnología y capital se agudice aún más. Contradicción que se manifiesta entre el nivel de socialización que adquieren las fuerzas productivas (bajo el paradigma microelectrónico) y la apropiación privada (con el control en un número cada vez menor de oligopolios globales) y que hace que los objetivos de bienestar social y de maximización de la ganancia no coincidan dentro de una estructura mercantil capitalista.

En el capitalismo el cambio tecnológico está asociado a las ganancias esperadas, y por eso la evolución en la tasa de ganancia es el factor determinante de la innovación. En función de las expectativas de rentabilidad, el capitalista realizará inversiones que transforman los inventos en productos comercializables.

Los ejemplos abundan: un laboratorio solo pone en circulación los medicamentos destinados a los “enfermos solventes”. El objetivo social de curar o prevenir enfermedades está subordinado al lucro de la empresa. El criterio de maximización de ganancia es el causante de la dramática situación sanitaria a nivel mundial, según la ONU y los 200 millones de personas que sobreviven en la pobreza absoluta, con ingresos inferiores a un dólar diario, no tienen acceso a la medicación básica. Incluso en Estados Unidos hay más de 60 millones de personas sin cobertura médica.

En EE.UU. la utilización habitual de una PC (personal computer) solo está extendida entre las familias cuyo ingreso anual sobrepasa los 75 000 dólares, lo que significa que el 60% de las computadoras que están conectadas en el mundo a Internet está en EE.UU. En 1995 solo el 3% de la humanidad tenía acceso a la red, mientras que el más de la mitad de la población mundial jamás ha tocado un teléfono, sin el cual es imposible el acceso a Internet.

Por su parte, Edwin Artzt, presidente del principal anunciante mundial. Procter and Gamble declaró “Nos toca ahora apoderarnos de las redes electrónicas y obligar a Internet a trabajar en función de nuestros intereses. ¿Qué una familia acaba de tener un bebé? Le mostraremos un anuncio que despliegue las cualidades de los culeros Pampers. Podemos utilizar los juegos, la infopublicidad, los centros comerciales de video para atraer al consumidor”. De ahí que Internet dejaría de ser esencialmente un instrumento de educación y de investigación para convertirse en una especie de valla telaraña global anunciadora de las compañías capitalistas.

Otra esfera lucrativa para las inversiones es la industria militar. Este es el principal campo de innovación y funciona como un sector privilegiado para la inversión, absorbe capitales excedentes, goza de una demanda cautiva y asegura una elevada tasa de ganancia a los clientes contratistas, sin importar el elevado costo social que provoca. Un ejemplo lo tenemos en la agresión a Yugoslavia. Al Gobierno, al Pentágono y al Presidente parece que poco o nada les interesa el costo en vidas humanas y las destrucciones materiales que causaron sobre la población civil, víctima de salvajes bombardeos.

De acuerdo con estudios financieros del Congreso y del Pentágono, cada cohete que se lanzó contra Yugoslavia costaba un millón de dólares, cada bomba guiada por láser valía 100 000, el precio del combustible que se utilizaba cada día era superior a los 10 millones de dólares; el avión F117 abatido costó 45 millones de dólares.

Un comentario de una agencia de prensa occidental decía al respecto que “Aunque la mayoría del pueblo norteamericano no sabe ubicar en un mapa dónde está Yugoslavia y mucho menos dónde está Kosovo, se siente seguro de contar con la más moderna y costosa maquinaria de guerra del mundo”.

Ahora, en Irak se han mejorado las armas respecto a 1991 y se han presentado en sociedad nuevas y más potentes bombas, para continuar con el nuevo concepto de guerra empezado en Afganistán. El ejército más poderoso del mundo cuenta, para la guerra contra Irak, con la tecnología militar más sofisticada. El potencial de Estados Unidos desde la anterior Guerra del Golfo, en 1991, ha avanzado mucho.

Dr. Ernesché Rodríguez Asien.

Director del Observatorio Iberoamericano de la Economía y Sociedad de Japón

Honorary Dean of Economics and International Development Studies

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